sábado, 27 de noviembre de 2010

Camino a la gloria

Un 4-1 contundente a favor de Elfitz, depositó al equipo del flameante entrenador verdinegro Diego Zampin, en la semifinal del torneo revancha.
Pasadas las diez de la mañana, con algunos inconvenientes internos y con un plantel diezmado en su composición, el conjunto de las chalas dio presente en el campo de juego mas controvertido de los últimos tiempos ( terreno con ondulaciones producto de los recientes recitales de la mancha de rolando), para enfrentar a un viejo rival de barrio, los muchachos de Gondwana.
Cuando parecía que la ausencia del entrenador, Diego, era un hecho consumado, éste apareció por detrás de las rejas y los matorrales poniendo en esa entrada todo lo que representa su personalidad. Un hombre de pocas y justas palabras, fumador, usador habitual de chalecos y loqueando unas gafas de sol, pese a las nubes que cubrían todo el conurbano bonaerense. Zampini es la pieza que le faltaba a ElFItz.
Con solo once jugadores, uno de ellos el gato boren quien vino de salvavidas, entre Diego y los jugadores diagramaron la forma de encarar el encuentro. En el arco comenzó Manu, abajó se improvisó con una línea de cuatro integrada por, de izquierda a derecha, el negro, el vago, el gato y , si señores, el kodano, quien realiza un sacrificio tras otro por el verdinegro. El medio campo, por su parte, se conformó el gordo de volante tapón acompañado del mostro por la banda derecha y de Niceto por la izquierda. La posición que cada vez se ve menos en el fútbol de hoy, la del enganche, fue ocupada por vómito veloz verdemonio. Arriba de puntas empezaron Dogui y el toni.
Dos árbitros sentados en un costado del campo de juego, con demasiada haraganería para hacer las veces de jueces de línea, fueron de los pocos testigos neutrales que observaron la contienda.
De arranque nomás ElFItz mostró sus intenciones de ir buscar el partido, tanto que en una de las primeras jugadas de la ofensiva toni impactó involuntariamente al diez rival, dejándolo fuera del partido y a Gondwana, con diez jugadores.
La nueva cara de la zaga central que no fue ningún otro más que el mariscal del sosiego y me refiero al gato boren, en una de sus primeras apariciones marcó su sello con un despeje que llegó directo al área chica rival propiciando la primera ocasión de gol. El mostro, que va a todas, corrió más rápido que el viento y con un toque sutil estableció la primera diferencia.
A pesar de la ventaja el chalero siguió haciéndose cargo del protagonismo. En un contraataque modelo comandado por Niceto, éste se encargó de asistir al toni que definió la punta del botín al segundo caño. Dos cero en el marcador.
En líneas generales las acciones más clara siguieron siendo de Elfitz y el juego se desarrollaba en campo rival prácticamente. De esta manera en una salida de Gondwana el mostro ,en un picardía apuró al marcador y rebotándole el balón logró asisitir al toni, quien no desperedició el regalito anticipado de navidad y amplió a tres la diferencia.
Las situaciones de convertir fueron una constante de ese primer tiempo y la diferencia no fue ampliada simplemente por la poca puntería de los artilleros.
En el ocaso de la primera parte, tras una jugada confusa , varios rebotes desfortuitos, y mediante claro fuera de juego, el conjunto gondwanense convirtió el descuento, achicando a dos la diferencia.
Para la segunda mitad el mostro, tras perder un “numeritos”, se calzó los guantes y se pusó bajo los tres palos. Manu pasó de cinco y el gordo w. Se colocó a su derecha. El resto siguió igual.
El complemento se presentó con Gonwana yendo a buscar el partido y a ElFItz aguantando las embestidas rivales, éstas con más ganas que ideas, y saliendo rápido de contra.
Los espacios que dejaba atrás el conjunto de camiseta roja fueron aprovechados por el verdinegro que no lograba ampliar la ventaja. Guido estuvo los 70 minutos con la pólvora mojada y el toni fue de mayor a menor en sus definiciones.
Sin embargo apareció una vez más Niceto que recibió una asistencia y definió de zurda al primer palo convirtiendo su segundo gol consecutivo en el torneo. Niceto está en su mejor momento.
Lo que restó del cotejo fue más de lo mismo. Algunos datos de color: el gol que erró el verde. A pesar de haber jugado un gran partido, el enganche hoy no va poder dormir pensando en la galleteada que cometió. Por otro lado, el negro tuvo una proyección por su sector, se está animando más. Y el kodano, que en los últimos minutos pasó de delantero, está cada día más lejos de su gol.
Por el momento la semana que viene es la semifinal y el sueño del torneo y de ganar la pelota están, cada día, más cerca.
Desde constituyentes y zufriategui, tanitoastronauta.
PD: no nos olvidemos de la oveja, según rumores el chalero puso en pie la promesa que de conseguirse el campeonato sale conferencia de prensa con ella.


jueves, 25 de noviembre de 2010

LA COFRADÍA DE LA FLOR (o la octava sinfonía)

Apenas pasadas las 9 de la mañana, bajo un sol que anunciaba un auspicioso porvenir, dio inicio en los campos del instituto militar Dalmasio Vélez Sarsfield la procesión verdinegra. Los rostros chaleros cargaban con la pesada herencia de la noche anterior, pero se evidenciaba en lo íntimo de sus semblantes una ilusión naciente. El desenfado con que los jugadores se alistaban para el partido, en un quincho que hizo las veces de vestuario, no ocultaba sin embargo la quimera de su ensueño. Unos minutos después que los jugadores, arribó al predio el mentor de esta cofradía. Con su chaleco, sus lentes negros y ese paso cansino e inalterable que es su marca personal. Un apartado para él. Renunció a su familia, el día mismo de su cumpleaños, para tomar, con toda su firmeza, el mando del equipo. Y en ese abandono de sus intereses más propios se erigió como el faro de rigor, tenacidad y sacrificio al que todos los chaleros deben aspirar. Las épocas oscurantistas, lóbregas de la mesa chica, la conspiración, y la anarquía habían quedado atrás. El cántico devoto que los jugadores le dedicaron antes del partido parecía anunciar el advenimiento de una nueva época. Pero faltaba aún la confirmación. Y esa ratificación llegaría solo unos minutos después con el sudor de siempre, pero con un juego renovado, en el verde césped en el que se despliegan las ilusiones de los hijos de la droga y la tierra.

Con el retorno de los fundamentalistas que la semana anterior habían peregrinado a Tandil, el verdinegro pudo lucir, tras mucho tiempo, su escuadra titular. Se destacaba la única incorporación gestionada durante el receso primaveral, Manuel Gonzalo Diez. Rápidamente, el número 5 se encargó de justificar la expectativa que se había gestado en torno a su llegada. Forjó, junto a sus correligionarios del mediocampo, una verdadera red de contención, inviolable para el equipo rival. Desde allí, el Fitz fiscalizó el control del juego.

La Chala impuso su monopolio ahí donde se dirimen los partidos. La agudeza para ocupar los espacios vacíos, la justeza para realizar los relevos, y la destreza física para triunfar en cada disputa del balón, fueron los argumentos con que suprimió a un rival que no mostró en todo el encuentro un solo atisbo de reacción. Con la tenencia del balón asegurada, hubo lugar también para el despliegue de esas sociedades que son el
indiscutible meollo del fútbol. Anticipadas en cada conversación de salón, pocas veces se habían hecho presentes en el momento de la verdad. Esta mañana observamos una verdadera sinfonía.

La diferencia de resultados entre el primer y el segundo tiempo no refleja los avatares de un encuentro que fue, desde el primer minuto, favorable a la chala. Como recita una vieja máxima de este deporte, los goles convocan más goles. Y así fue en esta ocasión. El pulso tembloroso de un primer tiempo donde se desperdiciaron incontables ocasiones de peligro, dio lugar al sosiego de quien se imagina ganador. Con la tranquilidad del resultado como estandarte, durante el segundo tiempo, los goles llegaron todos juntos. Zapatazos que surcaron el cielo, eximias definiciones a contrapierna, pases a la red producto de un interminable juego asociado. Elija lo que más le guste, hay de sobra.

El partido fue, a los ojos de este jugador, espectador y cronista una epifanía, una medida de lo que espera ver durante toda la temporada. Los defensores, poco exigidos, jugaron con el manual en la mano. Los laterales intentaron, con arrojo, contribuir al circuito de juego, surcando las bandas incansablemente. El mediocampo circuló el balón con precisión, esperando el momento perfecto para ese pase que es en verdad una estocada.
Los delanteros rompieron las líneas de la defensa rival una y otra vez, con esos piques infinitos, mostrando una verticalidad incisiva que desfondó las redes del arco rival. Ocho fue, entonces, solo un modo terrenal de marcar la distancia entre dos que no jugaron al mismo juego.

Podría dedicarse un párrafo a cada uno de los players. Pero el cronista (que le cuesta desarroparse de su piel verdinegra y por eso redacta a veces en tercera persona y otras en primera), prefiere quedarse con esa lección de entrega que nos deja el hombre sabio que tenemos por DT: en la cancha, no hay familia que valga. Estamos solos. Lo único que tenemos es ese grupo de 15 o 16 hijos de nadie, hijos de la tierra y de la droga, que en virtud de esa soledad compartida se convierten en nuestros hermanos.

Una ilusión recorre a la gilada. Desde la punta del botín de nuestro número 9, hasta el vómito verde con el que bautizamos para siempre el campo de juego. Bienvenido, querido Fitz, al fútbol. Si no se obnubila demasiado con las estrellas, olvidando la tierra de la que ha nacido, su futuro es promisorio. Por todo Villa Martelli comienza ya a sentirse un olor muy peculiar...

Cronista: las muletas del Chipi



Fitzura remake: Da para hablar

Nota de opinión: El Dogo Joe

Caminando a paso lento y seguro, sobre el árido césped de Villa Martelli, rasqueteando las 9:18 de la mañana del último sábado, arribó Diego Zampini, la flamante incorporación del Fitz. El nuevo DT, lejos de comprar convenciones de pacotilla, se acercó a dirigir el mismísimo día de su cumpleaños, haciéndose líder de un proyecto que hacía tiempo lo necesitaba.
La aprobación no tardó en llegar. En un cálido recibimiento adornado con aplausos y cánticos peronistas llegó el ansiado saludo. El equipo ya estaba preparado física y mentalmente para un nuevo examen. Entendiendo que todavía está en una etapa de adaptación y conocimiento de sus dirigidos, el DT delegó sus facultades y dejó que el Fitz se autogestione la formación inicial.
El Toni se calzó los guantes y el equipo salió solo y de memoria: La defensa fue integrada por un tremendo Fusker, cumpliendo su función de lateral derecho del estilo que está buscando Batista para la celeste y blanca. De segundo central se paró el Goma, quien de a poco va asimilando una idea de juego colectivo,
distinto del desarrollo futbolístico que traía en su curriculum. El vago, capitán, jugó de 6, sorprendiendo a todos por el cálido y amigable trato que tuvo con sus compañeros de zaga quienes en alguna oportunidad lo habían tratado de “marido golpeador”, y por último completando la defensa en condición de lateral izquierdo se atrincheró el parcelero Bullrich, un toro rico capaz de despejar 28 cabezazos al lateral, y capaz, también de aniquilar todos sus impulsos inconscientes de subir al ataque con pelota dominada.
El mediocampo, una delicia. Encabezado por el debutante “el pulpo” Manuel Gonzalo Diez (N de R: que bien le quedaba la casaca verdinegra), quien además de cumplir a la perfección sus funciones de marca, se presentó como eje táctico de una formación que ilusiona. Al costado del platinado centrocampista se ubicaron el Gordo y Pablito, quienes con sus destellos catalanes no se cansaron de emular a Xavi e Iniesta. Se entendieron a la perfección.
El enlace, comúnmente llamado enganche, libre por todo el frente de ataque fue Niceto, el jugador más elegante que se haya visto jamás en 40 cuadras a la redonda de la intersección de las avenidas Constituyentes y Gral. Paz. Y arriba, completando el equipo, jugaron el “mostro peludo” y el Dogui Diamante. Juampo moviéndose por todo el frente de ataque, función con la que recibió el balón de oro del torneo UBA 2010, y el Dogui presentándose como la referencia en el ataque fitzura, demostrando está para pelearle el puesto a cualquiera.
El partido comenzó y el Fitz no tardó en reconocerse superior. De todas maneras durante la primer etapa el excesivo análisis sobre el rival produjo inhibiciones a la hora de atacar, que lo llevaron a impensadas dificultades en convertir en goles sus tímidos intentos de quebrar el marcador. Sin embargo, los ágiles y movedizos delanteros de la gilada se animaron un poco más y marcaron un tanto cada uno para su cuenta personal.
Ambos goles sirvieron para ir al descanso con una cómoda victoria frente a un rival que nunca pudo inquietar a nuestro improvisado arquero en todo el primer tiempo. Los cambios no tardaron en llegar, el DT remarcó las dificultades para formalizar en el resultado una paridad abrumadora del chalero y movió las piezas. Guido se puso los guantes, Verde se puso la diez, Kodano se puso en cuclillas y el toni se cargó el equipo en la espalda.
El nueve la rompió toda, la dejó chiquitita, en quince minutos facturó 3 veces (el primero, vease en planeta gol, impresionante zurdazo) y se terminó la historia. Juampo completó su hatrick también en el segundo tiempo y la frutilla del postre la puso Niceto Vegas con una perlita al segundo palo, una exquisitez. 8 a 0, el Fitz no quiso ser menos que el barsa y se despachó con una goleada histórica ante un equipo flojísimo.
El tercer partido se jugará el sábado próximo, buena noticia para Verde y Kodano que todavía están vomitando en las inmediaciones de la cancha principal.
Nuevo torneo, nuevos equipos, nuevo DT y nuevas ilusiones. Sí, la fitzura remake da para hablar.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Avant Premier

Enviado especial: Bruno Kliger

Nuevo ciclo, nuevo torneo, nueva cancha y nuevo DT: el Fitz estaba de estreno. En una calurosa mañana de sábado, el equipo verdinegro hizo su debut en el Trébol con empate a tres enfrentando a SAM FC y, si bien el plantel se vio diezmado por la escapada de varios de sus integrantes al recital del Indio Solari en Tandil, no faltaron los condimentos. El primero de ellos saltó a la vista de todos al hacer el reconocimiento del campo: su estado era deplorable. Más allá de la falta de césped, falencia a la que estamos ya todos acostumbrados, llamaba poderosamente la atención la curiosa topografía del terreno. Con ondulaciones propias de las sierras cordobesas, rocas (una de ellas protagonista excluyente del partido) distribuidas estratégicamente, y cráteres en las áreas, el recorrido habitual para nuestros jugadores en la banda bien podría haberse comparado con una carrera a campo traviesa llena de obstáculos. Por otro lado, se presentaba públicamente el tan esperado director técnico, condensado en la figura de Diego Zampini, un hombre con voz curtida por el tabaco y que tiene por máximo ídolo a Sir Alex Ferguson. Obviamente, por la falta de recambio y por haber sido este su primer partido en el banco chalero, poca injerencia tuvo en el juego del equipo, aunque pudo comenzar a conocer las características de algunos de sus dirigidos y a diagramar algunas maniobras para sumar en el ataque.  La alineación, como se dijo, no contaba con muchos de sus habituales titulares. A excepción del Pona en el arco y la línea de cuatro defensores compuesta por el Chipi y el Negro en los laterales derecho e izquierdo respectivamente junto con Bruno y el Vago en la zaga, que no distaba demasiado de la acostumbrada, la delantera y sobre todo el mediocampo fueron conformados en su mayoría por suplentes. La formación se completaba con Mati en la posición de volante central, Leo y el Chango actuando por los agrestes costados junto con Verde de enlace, abasteciendo a los delanteros Guido y el Mostro. Lejos de los acomodos, el hijo del DT, Lucho, era el único suplente.
El juego comenzó con viento a favor  para los hijos de la tierra y la droga. Instados por su técnico a no arriesgar la pelota dada su imprevisible trayectoria al rodar por el suelo, desde la línea de fondo partían pelotazos que generaban el famoso Caos productivo. Tanto el Mostro como Guido ganaban constantemente contra los zagueros rivales, con el apoyo de Leo y el Chango que se sumaban al ataque con peligro. Los jugadores del azul se vieron arrollados por la vorágine ofensiva, y en uno de estos arranques el Dogui, que fue prolijo, inteligente y difícil de parar durante todo el partido, logró romper líneas y encarar al arquero, al que dejó en ridículo con un delicioso toque por arriba. Golazo y 1-0. La tendencia inicial continuó, con posesión y ataques del Fitz, que aunque no mantenía la claridad en los últimos metros sí dominaba el juego y no se veía apremiado cerca de la valla propia. Hasta que, en una desobediencia de Mati a la bajada de línea impuesta en la charla técnica, este quiso salir eludiendo luego de recuperar y perdió la pelota cerca del círculo central, lo que devino en un veloz ataque del contrincante que encontró a la defensa a contrapierna y con un desborde y centro atrás estampó el empate.
Y entonces, el escándalo. En una entrada con mala leche de la inmensa roca ubicada en el fondo del pozo que se abría en el área chica defendida por el Pona, este se lesionó y reavivó los viejos fantasmas de su lumbalgia. Como resultado, una catarata de insultos e improperios surgían del fan número uno de Migliore, que estaba fuera de sí y llamaba al juez para informarle de la situación. Ante esto, el pobre bigotón que arbitró el encuentro quiso hacerlo entrar en razones, sin entender bien que pretendía el muchacho. Sus compañeros intentaron también calmarlo de la manera en que pudieron, pero no hubo caso: su dolor y la indignación por el peligroso estado de la cancha y sobre todo de su sector lo sacaron de sus casillas, y el torbellino de gritos y agravios mantuvo detenido el partido por un par de minutos. La polémica se multiplicó y no encontró su final luego del partido, cuando el mediático portero, desencajado, incluso elevó sus quejas a la organización de la competencia. A pesar de la reacción desmedida y fuera de lugar del Pona, habrá que ver cómo sigue la historia y qué medidas se tomarán, teniendo en cuenta el riesgo físico que implica para cualquiera que ubique su posición el revolcarse en un sector del campo que goza de la compañía de una piedra de importantes dimensiones semienterrada en el polvo. Cuando la paz volvió, SAM FC se arrimaba más al ataque, y en un pifie del otro hermano Kliger, que intentando despejar la pelota de costado solo logró elevarla cerca del área propia, el pelado delantero rival aprovechó la ocasión y facturó un nuevo tanto: 2-1 inmerecido. A los pocos minutos el primer tiempo llegó a su final. El protagonista de la polémica, enfurecido y dolorido, no pudo continuar y le cedió sus guantes al único suplente.
A poco de dar inicio la segunda parte, el Mostro se inventó una jugada personal y definió cruzado y con clase para determinar el empate y llevar algo de justicia al marcador. El delantero pretendido por La Madrid redondeó una buena actuación, aunque siendo el encargado de las pelotas paradas dejó bastante que desear, no logrando elevar del suelo (o lográndolo en parte) la mayor parte de sus envíos. El partido retornó  entonces a su curso original, con un Fitz que sin ser fluido en su juego dominaba el partido, obligando en ataque, ganando en las pelotas divididas y rechazando en el fondo los ataques rivales. A falta de 15 minutos para el final, el Chango, siempre cumplidor y figura importantísima de este equipo, recuperó una pelota apenas por delante de la línea del medio y encaró a pura velocidad y verticalidad. Luego de dejar en el camino a dos desesperados defensores, penetró en el área y batió al arquero contrincante con contundencia dándole la victoria parcial a su escuadra. Sin embargo, la alegría duró poco: cuando el equipo aún festejaba el haber dado vuelta un resultado adverso, un saque rápido y fulminante de SAM FC, borró todas las sonrisas. Desde poco más adelante del manchón central, un pase bombeado para su delantero por encima y a las espaldas de una defensa dormida, y con un arquero que jamás atinó a moverse de la línea de gol, determinó el empate en tres goles. No conformes con esto, los futbolistas de El Fitz siguieron buscando la victoria con actitud. Lanzados al ataque, hubo varias chances claras, entre las que destacan una jugada personal de Leo (de gran partido, siempre garantía en la banda y aportando mucho en ataque y en defensa) y un centro del Mostro tras gambetear a dos que el Chango no llegó a conectar con precisión por muy poco. Pero a pesar de los intentos el gol de la victoria nunca llegó, y los muchachos debieron conformarse con un empate y el primer bronceado de la temporada.
Más allá de las ausencias, el Fitz comenzó a transitar su segunda etapa. Una etapa llena de cosas nuevas, pero con un elemento que no se ha ido y no se irá nunca: la ilusión. Con un proyecto refundador, incorporaciones y una dirección técnica lejos del oscurantismo de la mesa chica, el objetivo es alcanzar un funcionamiento que permita alcanzar el acenso en la temporada 2011. Hoy se vieron sólo algunos de esos estrenos, y quedan aún más por ver. Sólo ha sido la Avant Premiere.