jueves, 25 de noviembre de 2010

LA COFRADÍA DE LA FLOR (o la octava sinfonía)

Apenas pasadas las 9 de la mañana, bajo un sol que anunciaba un auspicioso porvenir, dio inicio en los campos del instituto militar Dalmasio Vélez Sarsfield la procesión verdinegra. Los rostros chaleros cargaban con la pesada herencia de la noche anterior, pero se evidenciaba en lo íntimo de sus semblantes una ilusión naciente. El desenfado con que los jugadores se alistaban para el partido, en un quincho que hizo las veces de vestuario, no ocultaba sin embargo la quimera de su ensueño. Unos minutos después que los jugadores, arribó al predio el mentor de esta cofradía. Con su chaleco, sus lentes negros y ese paso cansino e inalterable que es su marca personal. Un apartado para él. Renunció a su familia, el día mismo de su cumpleaños, para tomar, con toda su firmeza, el mando del equipo. Y en ese abandono de sus intereses más propios se erigió como el faro de rigor, tenacidad y sacrificio al que todos los chaleros deben aspirar. Las épocas oscurantistas, lóbregas de la mesa chica, la conspiración, y la anarquía habían quedado atrás. El cántico devoto que los jugadores le dedicaron antes del partido parecía anunciar el advenimiento de una nueva época. Pero faltaba aún la confirmación. Y esa ratificación llegaría solo unos minutos después con el sudor de siempre, pero con un juego renovado, en el verde césped en el que se despliegan las ilusiones de los hijos de la droga y la tierra.

Con el retorno de los fundamentalistas que la semana anterior habían peregrinado a Tandil, el verdinegro pudo lucir, tras mucho tiempo, su escuadra titular. Se destacaba la única incorporación gestionada durante el receso primaveral, Manuel Gonzalo Diez. Rápidamente, el número 5 se encargó de justificar la expectativa que se había gestado en torno a su llegada. Forjó, junto a sus correligionarios del mediocampo, una verdadera red de contención, inviolable para el equipo rival. Desde allí, el Fitz fiscalizó el control del juego.

La Chala impuso su monopolio ahí donde se dirimen los partidos. La agudeza para ocupar los espacios vacíos, la justeza para realizar los relevos, y la destreza física para triunfar en cada disputa del balón, fueron los argumentos con que suprimió a un rival que no mostró en todo el encuentro un solo atisbo de reacción. Con la tenencia del balón asegurada, hubo lugar también para el despliegue de esas sociedades que son el
indiscutible meollo del fútbol. Anticipadas en cada conversación de salón, pocas veces se habían hecho presentes en el momento de la verdad. Esta mañana observamos una verdadera sinfonía.

La diferencia de resultados entre el primer y el segundo tiempo no refleja los avatares de un encuentro que fue, desde el primer minuto, favorable a la chala. Como recita una vieja máxima de este deporte, los goles convocan más goles. Y así fue en esta ocasión. El pulso tembloroso de un primer tiempo donde se desperdiciaron incontables ocasiones de peligro, dio lugar al sosiego de quien se imagina ganador. Con la tranquilidad del resultado como estandarte, durante el segundo tiempo, los goles llegaron todos juntos. Zapatazos que surcaron el cielo, eximias definiciones a contrapierna, pases a la red producto de un interminable juego asociado. Elija lo que más le guste, hay de sobra.

El partido fue, a los ojos de este jugador, espectador y cronista una epifanía, una medida de lo que espera ver durante toda la temporada. Los defensores, poco exigidos, jugaron con el manual en la mano. Los laterales intentaron, con arrojo, contribuir al circuito de juego, surcando las bandas incansablemente. El mediocampo circuló el balón con precisión, esperando el momento perfecto para ese pase que es en verdad una estocada.
Los delanteros rompieron las líneas de la defensa rival una y otra vez, con esos piques infinitos, mostrando una verticalidad incisiva que desfondó las redes del arco rival. Ocho fue, entonces, solo un modo terrenal de marcar la distancia entre dos que no jugaron al mismo juego.

Podría dedicarse un párrafo a cada uno de los players. Pero el cronista (que le cuesta desarroparse de su piel verdinegra y por eso redacta a veces en tercera persona y otras en primera), prefiere quedarse con esa lección de entrega que nos deja el hombre sabio que tenemos por DT: en la cancha, no hay familia que valga. Estamos solos. Lo único que tenemos es ese grupo de 15 o 16 hijos de nadie, hijos de la tierra y de la droga, que en virtud de esa soledad compartida se convierten en nuestros hermanos.

Una ilusión recorre a la gilada. Desde la punta del botín de nuestro número 9, hasta el vómito verde con el que bautizamos para siempre el campo de juego. Bienvenido, querido Fitz, al fútbol. Si no se obnubila demasiado con las estrellas, olvidando la tierra de la que ha nacido, su futuro es promisorio. Por todo Villa Martelli comienza ya a sentirse un olor muy peculiar...

Cronista: las muletas del Chipi



9 comentarios:

  1. Con diccionario en mano, pude disfrutar de esta belleza!

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  2. no son cronicas del partido son notas de opinion

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  3. maravillosa nota, tanto como la anterior del dogo joe pero dada la ocasion de que hay dos notas diferentes de un partido, hubiera estado bueno que alguna por lo menos hablara un poco del partido, ocho goles y los lectores del blog, como quien les habla, jamas nos enteraremos de cómo fueron.
    Menos palabras bonitas... mas palabras sobre el partido.
    Menos nota de opinion...mas cronica.

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  4. Juampo, el verdadero.noviembre 25, 2010

    chicos del fitz, si vuelven a hacer 8 goles post partido me hacen conferencia de prensa. entre todos..!!!

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  5. juan... esto es elftiz.... no tu spa gay...

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  6. editorial Fitzuranoviembre 25, 2010

    Claro esta que son notas de opinion, cronistas ya los hay. pero el diario tiene que salir con tinta. y si tienen los brazos fracturados, alguien a su manera tiene que informar... u opinar.

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  7. El distinto, el único, el mismísimo ...noviembre 25, 2010

    jajajaja juampo, el verdadero? muchachos usen la inteligencia, jamás escribiría bajo ese nombre. Cuando tenga mis millones me vas a pedir un laburo gil, así que más respeto.
    Igualmente coincido, falta una conferencia de prensa eh!

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  8. Roberto (de día) y Gladys (de noche)noviembre 25, 2010

    Si ganan el próximo partido por más de 5 goles, me arrodillo ante todo el plantel de El Fitz para recibir sus hermosos fluídos corporales.
    CONFERENCIA DE PRENSA!

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  9. cuando alguna vez quizas fimre con tonito mostro... alfoja con la difamacion men

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